


DESNUDAR EL CUERPO DESNUDO
Cuando CAMO, el speaker para la edición de agosto, llega a Onspace Coworking, le preguntó a qué le sabe el orgullo.
Se queda callado por unos segundos y luego responde: “a diversidad, autenticidad, transgresión de códigos sociales y valentía”.
Me cuenta que no podría vivir sin una cámara y sin los recuerdos de su juventud en Cartagena, su ciudad natal, un lugar en el que explorarse podría considerarse equivocado.

Le gusta mucho pasar tiempo en dos lugares en apariencia contrarios: el páramo y el mar. El primero lo usa para recibir lo que el mundo tenga para darle, mientras que el segundo le sirve para desapegarse de pensamientos y sentimientos. El páramo es donde recibe señal y el mar, la base donde se despoja de todo.
Quizá esa búsqueda de lo diferente tenga que ver con su gusto por frutas como la guayaba, la granadilla y el corozo, entre otras, por la atmósfera de sabores y colores que dan, y que asocia con diversidad.
El equipo de Osa Imagen termina de ajustar el sonido del evento y CAMO pasa al frente para iniciar su charla.

Nos cuenta que hace mucho tiempo, cuando nació en Cartagena, se llamaba Camilo. Siempre pensó que era una ciudad acorralada por viejas tradiciones y para escapar del machismo de ese lugar, su única salida fue estudiar artes visuales. A los 17 años llegó a la voraz Bogotá.
Estudió cine porque siempre había soñado con hacer videoclips y música. “Bogotá me dio los cojones para mostrar la persona que soy y me permitió amalgamarme en ella”, cuenta.
Comenzó a tomar fotos desde el año 2001, pues encontró en la fotografía una manera de expresarse, y comenzó a trabajar con imágenes obscenas que casi rayan en la pornografía.
Al principio todo fue un proceso de autocaptación. “No se trata de ser irreverente porque sí, sino de incomodar la escena mainstream con imágenes transgresoras”, dice.

Piensa que su trabajo consiste en “desnudar el cuerpo desnudo; ir más allá de la desnudez para transgredir los ideales de belleza. En otras palabras, cuenta, consiste en provocar y abrumar los códigos sociales de América Latina.”
Cuando comenzó a explorar la desnudez de cualquier persona, encontró en las redes sociales un medio para exponer su trabajo, pero dice que desde el 2009 sufre de baneo, una forma sutil de censura. Afirma que nunca ha visto su arte como algo obsceno y que nunca se ha lucrado por fotografiar desnudos.
A pesar de la repulsión que puede causar su arte, CAMO ha ganado visibilidad en espacios como ARTBO, en el que recibió buenas críticas por su obra: Con el rabo entre las piernas, una serie de piezas que le tomó a amigos, novios y amantes y con la que logró congregar a 100 hombres para explorar las masculinidades tóxicas.
Hubo una época de su carrera en la que entró en conflicto y cuestionó su faceta de artista, donde se muestra sin máscaras, y la de fotógrafo comercial, donde lo tildan de loco, raro o queer. A ese periodo lo llamó Limbo.
Luego vino otra época que denominó Oscurantismo, en la que busca descifrar los algoritmos de las redes sociales pues su trabajo comienza a ser censurado.
“Mi labor es ser un CameraHuman. Retratar la intimidad, no solo la mía sino la de todas de las personas, de forma real”
–CAMO
De parte de CreativeMornings/Bogotá queremos darte las gracias a ti y a todas las personas y empresas que hicieron posible este evento: A Fiona Records por apoyarnos con la logística; a Onspace Coworking por recibirnos por primera vez en sus instalaciones; a Osa Imagen por el registro audiovisual del evento y a Rafael Franco por el fotográfico.
Espera pronto toda la información de nuestro próximo evento, bajo el tema Simplicity. en nuestras redes sociales.


Escrito por: Haki Storytelling