
El tema de junio es Soñar
Cuando tu mirada se suaviza, ¿a dónde viaja tu mente? ¿Qué pensamientos surgen espontáneamente? Esta pausa contemplativa nos invita a soñar despiertos, tejiendo asociaciones sueltas que parecen surgir de algún lugar que no está ni dentro ni fuera de nosotros. Nuestros pensamientos sin rumbo convocan recuerdos del pasado y fantasías incipientes. Los giramos una y otra vez, como piedras lisas en la mano, dándoles sentido.
Los neurocientíficos han descubierto que soñar despierto activa en nuestro cerebro la red neuronal por modo de defecto. Aunque resulte contraintuitivo, en esta parte de la mente tan desconcentrada es donde se producen muchos avances creativos: pensemos en la mecánica de fluidos de Arquímedes en una bañera y en la gravedad de Newton bajo el manzano. Cuando no estás preocupado por resolver un problema y encadenarte a tu escritorio en un arrebato de productividad, tu mente es libre de vagar, buscando las piezas que podrían completar el rompecabezas de forma inesperada.
Presta atención a lo que te arrulla. ¿Qué condiciones desconcentran tu atención? Deja que tus pensamientos floten y no se fijen en nada, que vayan a la deriva como una nube o como un niño que salta por la acera en un caluroso día de verano.
Nuestro capítulo de Omaha eligió este mes el tema de Soñar y Eduardo Gardea se encargó de ilustrarlo.