
Ana García, arquitecta fundadora de NeuronaLab e interiorista especializada en proyectos de vivienda y oficina.
“Pienso que poner a las personas en el centro del diseño es el principal camino viable para conseguir espacios confortables y saludables. Mediante un análisis exhaustivo del emplazamiento, de su entorno y de las necesidades de los usuarios, diseño edificios en los que aplico criterios de neuroarquitectura y bioconstrucción para conseguir el bienestar de las personas.”
En 2011 cofundó el estudio de arquitectura Nook Architects, en el que ha dirigido proyectos durante más de 10 años y ejercido la docencia y preparación de cursos online.
En 2015 creó los espacios de trabajo compartido Zamness.
Actualmente es fundadora de NeuronaLab y directora del Máster de diseño de espacios interiores en la Escuela LCI Barcelona.
Ana García en CreativeMornings
Antiguamente un santuario era un lugar donde se rendía culto a una deidad.
En una sociedad cada vez más desvinculada de la religión, seguimos necesitando algunos valores que ofrecían también los santuarios, como el de sentirse protegido, preservando nuestra intimidad y formando parte de una comunidad.
En este sentido, la casa pasaría a ser nuestro nuevo santuario. Una casa que acoge diferentes tipos de unidades de convivencia, que nos hace sentir seguros, lejos de la extrema exposición a la que estamos sometidos a veces en las redes sociales.
Cada vez vivimos en un mundo más supeditado a la cultura visual. En arquitectura esto se ve reflejado en fotos perfectas de casas impolutas y sumamente ordenadas que apenas permiten un rastro de cotidianidad. Sin embargo la arquitectura doméstica debería permitir, gracias a su flexibilidad, que sus habitantes la vivan personalizando su espacio y pudiendo plasmar allí sus sueños y sus anhelos.